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martes, 24 de enero de 2017

Autoevaluación ¿reflexiva?

Hola a todos



Quería escribir un post sobre la sesión conjunta del juicio a Françoise que hicimos el pasado lunes. Llevo toda la semana pensando en él, pero me resultó imposible con el nivel de actividad de la semana pasada, sentarme a escribir. Pero lo haré. La sesión se lo merece. 

Ahora escribo por otra cosa. Estoy empezando a recibir autoevaluaciones, no sólo de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad, también de Psicología del Desarrollo y de la asignatura de Orientación Profesional. 

Mi comentario siguiente se enmarca sobre todo en el contexto de ADP, y algo en el de Orientación. No en el contexto de Psicología y ahora se entenderá por qué. 

La primera vez que me atreví, sí, atreví, a plantear una autoevaluación en alguna de mis asignaturas, estaba lleno de dudas acerca de cómo se interpretaría. Pasé de hacer exámenes tipo test, a proponer como principal fuente de evaluación la propia autoevaluación de los alumnos. Y desde 2005, no he dejado de disfrutar, aprender, emocionarme con este método. Y por ello, lo mantengo, sobre todo porque considero, aún considero, que es la mejor manera para facilitar un aprendizaje más profundo. 

Lo hice gracias a lo que aprendí con Leonor Margalef, Cristina Canabal y Lola García, en la formación inicial que hice en docencia universitaria. Y desde luego, seguí pensando mucho en ello, ya como miembro también del equipo de formación de la Universidad de Alcalá, en el contexto del Master de Docencia Universitaria. No sé si me hubiera atrevido y dado el paso, sin su apoyo. 

Al principio, éramos las únicas personas que proponíamos este tipo de práctica de evaluación final, pero teniendo en cuenta todo el proceso. Generalmente iba acompañado de un blog personal, en el que cada alumno podía escribir cuando quería de lo que quería, como una manera de acompañar su propio proceso. La autoevaluación era la oportunidad final de concluir, de integrar, de llevar a cabo conexiones entre lo aprendido, entre lo aprendido y uno mismo, entre lo aprendido y los dilemas asociados muchas veces a dicho aprendizaje. 

Siempre entendimos la autoevaluación como un proceso reflexivo. Esto se dice pronto, pero no es sencillo. 

Generalmente he acompañado las autoevaluaciones de algún texto de apoyo, que ayudase a integrar, a realizar conexiones. Textos de Robert Kegan, de Harlene Anderson, de Kenneth Johnston han sido habituales, incluso de Alejandro Jodorowski y Douglas Hofstadter, cuando arriesgaba más, o según el proceso seguido, consideraba relevante incluirlos. 

Desde 2009 o por ahí, otros compañeros empezaron a implantar en las clases diarios de aprendizaje. Para mi y el resto de las personas que citaba, los diarios de aprendizaje no eran exactamente lo que pretendíamos nosotros con nuestros procesos reflexivos en los blogs. Muchas veces, esos diarios de aprendizaje los percibíamos como una perversión, una tergiversación de lo que nosotros proponíamos: una reflexión compleja, pero libre, llevada a cabo por la creatividad  del alumno, dando sentido a su aprendizaje. Los diarios mencionados, a veces objetivaban el aprendizaje, eran tareas, deberes obligatorios, listados de evidencias de aprendizaje. Para mi eso era lo opuesto de lo que quería proponer. Y lo opuesto de lo que aún propongo. 

Al principio los diarios eran más libres, siempre lo han sido. Nunca me ha gustado plantear preguntas, porque el problema de plantear preguntas es que hay una gran tentación de entender que la autoevaluación consiste en meramente responder las preguntas. Entiendo que una autoevaluación sin preguntas, es más compleja de realizar. O tal vez no. Como esta pantalla de blog, en blanco, uno tiene que dar sentido, elaborar una serie de ideas. Yo no sigo preguntas a la hora de reflexionar sobre mi práctica. Y reflexionar sobre nuestra práctica como profesores y/o alumnos es lo que subyace a esta actividad autoevaluativa. 

Pero reflexionar no es sencillo. Y menos en el contexto de una evaluación que es final, aunque no finalista (o eso espero). Una evaluación que ocurre al final, al final de un proceso, pero que no es un examen final, sino todo lo contrario, una reflexión sobre lo que ha ocurrido a lo largo de un procesos de meses, generalmente. 

Una reflexión de este tipo, para mi está llena de situaciones que se me aparecen, muchas veces en formas de dilemas, otras en forma de logros o fracasos. La forma y el contenido se entremezclan en una autoevaluación. Lo que digo acerca de mi proceso, es a la vez un producto de mi aprendizaje y de mi desarrollo a lo largo de un cuatrimestre. Lo que digo es evidencia en sí de la calidad de lo que he aprendido. Cómo lo digo es tan importante o más que lo que digo. 

Y todo esto viene porque por primera vez, estoy empezando a leer algunas autoevaluaciones que no coinciden con mi expectativa. Y de momento, generalmente estoy dando la posibilidad de que se rehagan, o que se hagan de verdad. 

Planteo que se vuelvan a hacer cuando percibo que la persona no se está comunicando ni conmigo, ni peor aún, consigo misma. Cuando habla de que ha aprendido mucho y el curso ha sido muy interesante, pero no me concreta nada de lo que ha aprendido, ni nada de lo que le ha parecido interesante y por qué. Hay autoevaluaciones que parecen informes técnicos. Breves respuestas a mis propuestas de preguntas, que no son sino meras excusas para pensar. Y esas respuestas, de tres o cuatro frases, no son evidencia de haber pensado mucho, la verdad. A veces me da la sensación de que sólo es una respuesta para terminar pronto una tarea que se percibe como algo obligatorio e impuesto. Y qué paradoja, ciertamente es obligatorio, pero no es obligatorio el formato, no es obligatorio el contenido incluido, elaborado, argumentado, reflexionado. 

Imagino que como dice Pennac, el verbo leer no soporta el modo imperativo, como el verbo amar. Y a estos dos verbos les voy a añadir el verbo reflexionar. 

Así que escribo esto un tanto decepcionado, conmigo mismo y con algunas de las autoevaluaciones que acabo de leer (pocas de momento). Y la decepción es conmigo porque para mi es evidencia de no haber expresado bien el sentido que tenía esta actividad final. O de que parece que no se ha entendido su propósito, creo que más que coherente con nuestra manera de trabajar a lo largo del cuatrimestre.  Y decepcionado cuando además,  este tipo de autoevaluaciones breves, irreflexivas, van acompañadas de autocalificaciones altas de 8 a 9. Y no discuto, que bien es cierto que la persona considere que ha aprendido mucho para obtener esa nota, o que se ha esforzado. Pero de nuevo, es paradójico que la forma de la autoevaluación, contradice la nota planteada. Y aquí reconozco que me decepciono aún más, conmigo mismo, porque de nuevo no me he expresado bien. 

Acabo de enviar a un alumno el siguiente mensaje:

Imagino que el problema de dejaros unas preguntas en la autoevaluación es que las contestáis. O mejor dicho, sólo las contestáis. No os paráis a pensar. No has hecho ninguna mención a los textos que os dejado, y si los has leído, no han dejado el más mínimo poso. Esto es una autoevaluación, y por tanto tienes que reflexionar y argumentar. Tal y como está para mi es un ejemplo de suspenso. No aprovechas para pensar sobre tu proceso, sobre los dilemas que hayas tenido, en ese proceso de convertirte en profesor. Por ejemplo la paradoja de plantear un examen final pero añadir una autoevaluación (cuando lo que se busca es diferente). Es como juntar dos cosas que no pegan mucho, un buen ejemplo de no terminar de integrar lo que hemos trabajado. 

En serio, dale una vuelta, y si crees que mereces un 8,5 argumenta por qué. De momento, esto está muy por debajo. Decir que has aprendido mucho, no es evidencia de nada. Al menos no evidencia nada de lo que has aprendido. Y no quiero una relación de cosas que has aprendido, sino una reflexión a partir de ello, que es diferente. Y si os dejo un par de textos, créeme, es por algo. Me da la sensación de que ni los has mirado. 

Una autoevaluación no es sólo una autocalificación, es una reflexión sobre tu proceso de aprendizaje, desde que comenzamos hasta ahora. Y puedes incluir el posible impacto de este correo. Por suerte, tienes tiempo para mejorar esto. Bueno, no para mejorarlo, para hacerlo. 

¿Por qué te crees que os pido hacer esto en vez de un examen como lo que tú dices que harías como profesor? ¿Acaso te crees que esto es más sencillo? Sinceramente, no lo es. Sí lo es si lo conviertes en lo que has escrito. Y si crees que es una estupidez, o que no aporta nada, o que no tienes nada más en lo que pensar, pues dilo y piensa sobre qué implica. Y si crees que sí lo has pensado, pero no lo has puesto, pues ponlo. Pero piensa, elabora, argumenta. 

Un saludo


Y la verdad es que no estoy muy satisfecho ni orgulloso de él. Creo que se nota que estoy o molesto, o decepcionado o cabreado. Pero no es con él, es más bien conmigo y dar por hecho que se iba a entender lo que yo concibo como una autoevaluación, una oportunidad para reflexionar. 

Y no es que pida que ésta sea larga. Porque no es necesario que sea larga, con que al menos la persona evidencie ese propósito de pensar acerca de lo que le ha gustado, o no, le ha costado o le ha resultado sencillo, lo que ha disfrutado, con lo que ha estado de acuerdo, con lo que no. 

En todo caso, agradezco mucho a estas primeras autoevaluaciones, porque me permiten plantear estas cuestiones y hacerlo abiertamente. 

Reconozco también que tengo el privilegio de poder leer autoevaluaciones que me emocionan y de las que aprendo mucho. Y no siempre porque el que las escribe esté de acuerdo conmigo y le haya gustado todo, porque no se trata de eso. Hay autoevaluaciones que son geniales como discusión, como explicitación de dilemas y problemas propios, con la asignatura y conmigo. Hay autoevaluaciones que demuestran como alguien ha dedicado un tiempo (valioso, porque el tiempo siempre es valioso) a pensar y compartir lo que se considera que se ha aprendido. Y no es que prefiera ese tipo de autoevalaciones por su contenido. No es el contenido lo importante, sino la forma, que sea un espacio reflexivo. 

Sé que la carga excesiva de trabajo de otras asignaturas contiguas no ayuda, no genera el marco que facilite el poder pensar con tiempo. Pero me llama la atención, porque es la única actividad formal, que pido explícitamente. 

Conversaba con una compañera hace unos días que se quejaba de que parecía que  los alumnos sólo se tomaban en serio una asignatura, si estabas continuamente dándoles trabajos, obligatorios y poniéndoles incluso algún examen final, exigiendo, generando esfuerzo y esfuerzo. 

Creo que no es así en muchos casos, y probablemente sí sea así en algunos casos. Justamente esto lo hemos trabajado en ADP, comparando los modelos de profesorado que muchas veces nos encontramos en la mayoría de los centros educativos. Fue de hecho el contenido con el que inauguramos la herramienta novedosa de este curso, el padlet. Aquí está el de ese día. 

Esas contradicciones entre las  maneras de entender la educación, contextualizan los procesos de evaluación. Están presentes entre las diferentes asignaturas, impregnan el ambiente, imagino que generarán también confusiones, preferencias, aversiones, adhesiones, defensas encendidas y adaptaciones pragmáticas, sinceras o interesadas. 

Bueno, tal vez esto ayude a que se entienda mejor al menos qué proponía y qué pretendía. Ya hablaba de ello en este post cuya lectura suelo proponer por estas fechas. 

Cuando haga mi autoevaluación del cuatrimestre (porque yo también me autoevalúo, y aquí hay un ejemplo) tendré en cuenta este post, así como sus posibles consecuencias o falta de consecuencias, nunca se sabe. 

No me quiero extender mucho más ahora. Espero que al menos contribuya a explicitar cómo estoy viviendo este inicio del proceso de revisión de lo que muchos estáis aún preparando, y que al menos ayude a hacerlo no sólo mejor, sino más relevante para cada uno. 

Un saludo

Alejandro

miércoles, 8 de mayo de 2013

Autoevaluando... autoevaluando...




Darth: Bueno, al fin te decidiste.

Alejandro: No es que ya me haya decidido, más bien ahora es un buen momento.

Darth: ¿Y cuándo es un buen momento, si puede saberse?

Alejandro: En parte cuando decido que lo sea... ja... no, no, esto es broma. Pues imagino que tengo que tener algo de tiempo para poder escribir y sobre todo, tengo que sentir que lo que escribo es relevante para mí, quiero decir, que no escribo por escribir, que no lo hago como si fuera sólo una tarea pendiente.

Darth: Pues si que has tardado en sentir que esto es relevante... un poco más y lo escribes desde la playa. Pero ya está bien, sobre todo viendo que me has vuelto a traer aquí. Ya que estoy, espero que al menos no me aburras.

Alejandro: Bueno, me da igual si te aburro o no, no estoy aquí para entretenerte, esto no es para entretener. Pero vamos allá. Me voy a autoevaluar y tú ves preguntando cuando quieras. Me doy cuenta ahora que en parte he tardado en empezar esto porque no sabía cómo enfocarlo. No quiero hacer un post excesivamente largo, con demasiada información. Así que voy a tratar de sintetizar lo que considero que es más relevante, aunque deje cosas fuera. Eso ya de por sí creo que es importante. Cuando nos autoevaluamos, ¿qué incluimos y qué no? ¿qué dejamos fuera? A veces dejamos fuera aspectos que son realmente valiosos. Pero bueno, tal vez luego podamos rescatar.


Darth: Qué cansino eres a veces, empieza de una vez.

Alejandro: Bueno, bueno, ya he empezado. El anterior cuatrimestre tenía concentrada la mayor parte de mi docencia. Lo interesante era que toda se dedica a la formación de profesores o futuros profesores en tres niveles de enseñanza: Educación Primaria, Educación Secundaria y Educación Universitaria. La primera asignatura, la de Educación Primaria, es la más evolutiva de todas, quiero decir, su contenido y sus competencias tienen que ver ante todo con la Psicología del Desarrollo (el alumno durante la etapa de la niñez hacia la adolescencia y su relación con los adultos, ante todo la figuara del profesor). La de Educación Secundaria es una mezcla entre cuestiones sobre psicología de la educación y psicología del desarrollo (centrado en la figura del adolescente y su relación con los adultos, los profesores otra vez). Las dos asignaturas del Master de Docencia Universitaria (MADU) no tienen en principio mucho que ver con el desarrollo y ante todo elaboran cuestiones sobre educación y comunicación.


Darth: ¿Y con cuál estás más satisfecho?

Alejandro: Con las tres. Quiero decir he disfrutado mucho con las tres. Sobre todo con la de Psicología del Desarrollo en Primaria, pero porque es la que tiene un horario más continuado y me permite seguir mejor el proceso del grupo. Además era el grupo más joven y me permitía trabajar con un momento transicional muy claro, el de la adaptación a la universidad o a la vida universitaria. Algo que en paralelo les ocurre a los alumnos en primaria, que comienzan una nueva etapa también (aunque vengan de la educación infantil). Esos paralelismos me permite trabajar muchas cuestiones en vivo.


Darth: Pues empecemos con los de Primaria, que si no empezarás a mezclarlo todo. Ahora con perspectiva, ¿qué has concluido?

Alejandro: Estuve muy satisfecho con el grupo, trabajó muy bien. Como sabes, trato ante todo lo que generar una situación que fomente lo que Kegan denomina una mente autodirigida. Al menos ser consciente de ello, sobre todo de lo que exige. Y la mayor parte de la gente fue transitando esto de ir ganando mayor autonomía, con diferentes ritmos, pero en general yendo hacia el mismo resultado como confirmé luego al leer sus reflexiones finales. Con quien más aprendí fue, no obstante, con las personas que consideré que tenían que suspender. Fueron evidencia para mi de que en ciertos momentos no acompasé muy bien. Este cuatrimestre he estado en contacto con ellos, en unos seminarios concretos que he estado haciendo y me he dado cuenta de mi tendencia a acelerar demasiado en determinados momentos, o en no profundizar suficiente en ciertas cuestiones. Por ejemplo, a principio de la asignatura planteé una tarea muy compleja (explorar  nuestro modelo de apego a partir de lo que proyectábamos sobre unas láminas), y apenas hubo tiempo para hacer bien la tarea, algo difícil teniendo en cuenta sobre todo que era la primera vez que hacíamos algo así y además había muchas láminas, cuando con una o dos hubiera sido suficiente. Fue importante para darme cuenta de que tenía que ser menos ambicioso, ir más despacio. Pero más adelante, por ejemplo no saqué partido a un vídeo (Learning as we grow) que integraba mucho de lo que habíamos trabajado sobre el desarrollo cognitivo, pensaba que sí se había entendido, pero es un vídeo que nadie vio completo, en parte porque tampoco dejé suficiente tiempo para ello, ni expresé la importancia que tenía. Esto lo puedo contrastar por todo lo que pudimos aprender de él en el seminario con las personas que seguimos trabajando este segundo cuatrimestre, y también, porque con los del Master de Secundaria, sí lo trabajé de manera más completa (o al menos algunos de ellos sí le dedicaron mucho más tiempo). En definitiva, esto sólo son ejemplos de cómo mi ritmo a veces va demasiado rápido, les exijo cosas que doy por supuesto que van a hacer o pueden hacer, cuando muchos no pueden en ese momento (no al menos con la demanda de autonomía que en ese momento planteo). Eso más de uno lo experimentaba con "avanzar a trompicones". Así que espero ser menos brusco el año que viene.

Darth: ¿Pero qué te ha gustado más?

Alejandro: Lo que más me ha gustado ha sido trabajar este año mucho con los materiales propios que me daba cada grupo, bien fueran mapas conceptuales, justificaciones ante dilemas morales, hipótesis ante los casos que veíamos, las preguntas en tweets,  etc... El trabajar con ello progresivamente creo que dio un buen fruto en la última clase formal, en la que el nivel de la discusión del grupo de representantes fue mucho más compleja de lo que podían hacer al comienzo. Además terminamos la clase ocupando el centro de la clase, distribuidos todos alrededor del grupo de discutía, sentados encima de las mesas. Fue una interesante metáfora  de apropiación del espacio y de la actividad, de terminar con un tipo de relación sin tanta separación o asimetría, al menos no tan formalmente establecida.


Darth: Esto me recuerda lo que me contaste que te habían dicho en una de la clases de la última semana, sobre tu manera de relacionarte con ellos, cuando te compararon con otra profesora que tenían.

Alejandro: Ah... cierto, un tema curioso. Me dijeron, en una de las últimas clases, en la que sólo estábamos cinco o seis personas, que me relacionaba con ellos igual tanto si era 70 que si eran cinco o seis. Y les llamaba la atención en comparación con otra profesora que me decían que cambiaba mucho en función de si estaba con el grupo entero (y parece que era más seria) que si estaba con poca gente (mostrándose mucho más cercana y natural). Ellos decían que yo siempre estaba igual, de cercano querían decir. La verdad es que es algo que me gustó escuchar. No sé si es bueno o malo, y no creo que sea exactamente igual con un grupo grande que un grupo pequeño, pero al menos, no hay mucha diferencia tampoco, y eso me parece bien.


Darth: Pasemos a otro grupo. ¿Qué tal en Secundaria?

Alejandro: He aprendido dos cosas este año con los de Secundaria. Sobre todo algo que planteaban en sus reflexiones finales los de la especialidad de dibujo, que habían disfrutado más la primera parte en comparación con la segunda. La primera parte siguió una metodología mucho más experiencial, de exploración para cubrir justamente la parte relacionada con maneras de aprender y enseñar. Algo muy similar a lo que hago con los del MADU. Y esa primera parte de la asignatura es muy experiencial, muy de construir entro todos conclusiones a partir de las diferentes actividades que hacemos en clase, sobre todo la tarea de enseñar algo que sabes de tu disciplina, algo que sabes pero no pertenece a tu disciplina y algo que no sabes. Da mucho juego esa actividad. Pero lo interesante fue que vieron mucho contraste con la segunda parte en la que nos centramos en el la figura del adolescente, sobre todo las cuestiones de la formación de la identidad, los aspectos fundamentales de ese momento de su vida (casi que existenciales), las cuestiones de los incidentes críticos (que me parece que no se les sacó tanto partido como pensaba) y la identidad docente, etc.... Que fueran los de Dibujo quienes plantearon este contraste me llamó la atención (no lo hicieron tan explícito los de Lengua y Literatura, ni los de Inglés), porque en general eran el grupo más autónomo, desde ahí no me extraña que disfrutaran más con las actividades abiertas de exploración.

Darth: O sea que está disociado con esta asignatura, es lo que quieres decir. Que no está muy integrado.

Alejandro: Pues sí, no termina de integrar bien lo que hacemos, o no lo termino de integrar bien del todo. Aún así las clases siempre estaban abiertas y había más discusión en comparación con los de Primaria (como es normal), pero creo que si sigo el año que viene con esta asignatura, hablándolo con Héctor, voy a cambiar muchas cosas. Quiero que trabajen más desde el principio preparando sesiones que tienen que enseñar, para que vean si van evolucionando o no y ya veré cómo integro o presento las cuestiones sobre la adolescencia.

Darth: Pues tendrás que pensarlo mejor, porque sigue pareciendo como cosas diferentes. Pero bueno, ¿y la segunda cosa?

Alejandro: Lo segundo tiene que ver con el blog. La manera de trabajar con el blog ha sido muy diferente. Esta vez creamos un solo blog para dos asignaturas, y gestionado por todos. Y fue sorprendente lo bien que funcionó, la cantidad de recursos que se compartieron, la creatividad de los posts, los comentarios. La verdad es que me gustó mucho como se apropiaron de esa herramienta. Aunque fue un desarrollo un poco caótico y podríamos haberlo organizado mejor, disfruté mucho con ello.

Darth: ¿Y fue diferente a la experiencia con los de Primaria? De ellos no has dicho nada sobre esto.

Alejandro: Cierto. El modelo con los de Primaria, como con los del MADU, es que tengan un blog individual si quieren (los del MADU no lo eligen, por cierto, lo tienen que hacer, algo un poco paradójico para mí, por cierto). Este año en Primaria han escrito más que el año pasado, más gente al menos y más posts, y su evolución ha sido como siempre muy interesante. Al principio posts descriptivos, informacionales para ir progresivamente volviéndose más reflexivos y personales (en general). Aunque la mayor parte de los alumnos decidieron no escribir en un blog (desperdiciando así la mejor manera de seguir su evolución y su aprendizaje). Por eso me gustó el blog colectivo, creo que facilitó que lo vieran como algo propio, que además tenía éxito de lecturas y comentarios, que integraba dos clases en una. Creo que facilita la apropiación. Y tengo dudas sobre si hacerlo así en Primaria, porque podría facilitar el que escriban más y escriba más gente. A lo mejor demanda menos hacerlo así y podría ser el paso previo a tener un blog personal, propio. O se podrían combinar las dos cosas. Sólo lo sabré si lo hago. Tengo que pensarlo.

Darth: Vamos al MADU, y te aviso que este post ya se alarga demasiado.

Alejandro: Pues lo del MADU casi que ha sido lo más intenso...

Darth: Pues tendrás que abreviar.

Alejandro: Ufff..... bueno, empiezo por una paradoja. Mi mejor evaluación de la encuesta docente se refiere al módulo 1 (que es muy parecido a lo que contaba sobre los de Secundaria) centrado en procesos de enseñanza y aprendizaje. El módulo 4 recibió una valoración menor. Y es gracioso porque de todo lo que he hablado, donde mejor me lo he pasado y dónde más he aprendido y arriesgado ha sido en ese módulo 4, sobre procesos de comunicación y de relación interpersonal.

Darth: ¿No es esa la asignatura en la que terminaste aplicando la planilla epistemológica fractal con los niveles de qué, cómo y por qué?

Alejandro: Ésa, ésa, ésa... con lo contento que estaba yo con eso. La verdad es que ese módulo me dio mucho que pensar. Vaya por delante que de los tres años que lo llevo dando, y cada año ha sido muy diferente, éste ha sido el mejor con diferencia. Eso sí, tuve un problema al principio, bueno, unos cuantos. Primero, la primera sesión fue para mí muy intensa. Sólo quería introducir algunas distinciones generales con las que trabajaríamos después, la diferencia de emitir, transmitir, comunicar y relacionarse sobre todo. Porque después hubo sesiones centradas sobre todo en trabajar con lo que emitimos, con cómo transmitir (literal o metafóricamente), cómo nos comunicamos (buscando verificar y comprobar cómo se entiende lo que transmitimos) y ante todo como gran fondo, la importancia del tipo de relación que establecemos (simétrica, asimétrica, complementaria, rígida, flexible) y la cualidad de esa relación y cómo eso afecta a cualquier contenido con el que trabajemos. Todo eso estaba presentado, condensado ya en la primera sesión. Es algo que me gusta, condensar en la primera sesión todo y luego ir desarrollándolo.

Darth: Pues no veo riesgo por ningún sitio...

Alejandro: Es que la primera sesión, no fue un desastre de milagro. Terminé bastante tocado, tuve la necesidad de hablar con Gloria, por ejemplo, para poder expresarme y tratar de comprender qué me pasaba, qué me había pasado. El contexto de la primera sesión fue importante. Tenía muchas ideas, y no sabía exactamente como empezar. Así que decidí que el módulo se fuera haciendo así mismo, a partir de lo que fuera sucediendo, y ese fue mi riesgo asumido, hacerlo lo más experiencial posible. ¿Acaso no estaba supuestamente con el grupo más complejo y más autónomo de todos? Pero tenía un problema, todas las opciones posibles, de bifurcaciones y posibilidades, no las había terminado de preparar como me hubiera gustado. La mañana previa, el fin de semana previo, estuve revisando muchas cosas, pero sin terminar de concretar nada. Y parte de lo que revisé era un curso sobre comunicación que había estado dando John McWhirter. Y cometí el error de empezar como lo había hecho él.... y fue un error porque hubo un momento en el que comprendí que no estaba siguiendo mi curso sino el de él, y no estaba en contacto con lo que sucedía en la clase, sino imponiendo algo desde fuera. Además me di cuenta que hice esto porque un problema de inseguridad. Al no haber revisado como me hubiera gustado esa primera sesión, me sentía inseguro y me sentía enfadado conmigo mismo por no haber encontrado más tiempo para ello (independientemente de lo ocupado que estuviera). Casi que me sentía culpable y todo. Además me estaba exigiendo mucho con este módulo, porque pensaba que había gente que dominaba esto de la comunicación (o eso pensaba) y quería ir más allá de lo que se suele trabajar normalmente. Pero esto era una autoexigencia excesiva que yo mismo me estaba montando. Bueno, el caso es que estábamos haciendo una secuencia de ejercicios y escuché un par de frases dichas por personas que ahora me doy cuenta, valoraba especialmente, que me impactaron especialmente: irónicamente alguien dijo "esto sí que es innovación". Al decir irónicamente ya lo estoy interpretando, claro. Otra persona, me dijo mientras me paseaba entre los grupos.algo así como.. "no te has preparado mucho la sesión eh..." y tras escuchar estas dos frases sentí mucha rabia, tristeza y no sé qué más. Fue una escalada súbita. Algo que pocas veces me pasa, una reacción en toda regla. Interna al menos. Claro, sintiendo eso que sentía, en ese momento no lo podía elaborar sino seguir la clase, traté de dejarlo a un lado, para luego. Pero claro, sabía también que lo estaba expresando porque sentía tensión en la mandíbula y los ojos llorosos... ¿me estoy poniendo emotivo eh?

Darth: Calla, calla, para una vez que te sueltas un poco, sigue...

Alejandro: Pues eso, reconozco que estaba tenso. Ahora entiendo que me sentí cuestionado, pero porque yo mismo no había empezado la sesión con suficiente seguridad. Esos comentarios los conecté con la propia crítica que yo me hacía a mí mismo de no haberme preparado suficientemente la sesión, y por eso reaccioné así, rabia hacia fuera en vez de sentir la rabia hacia mí mismo directamente. A partir de ese momento estaba con la clase pero también tenía que estar conteniéndome a mi mismo, gestionando lo que sentía que había dejado a un lado pero ahí seguía, en parte manifestado no verbalmente, como bien comprobé después. Otra de las personas que también aprecio y valoro mucho me comentó posteriormente si no quería estar ahí ese día. No era esa la cuestión, pero evidentemente notó algo raro. Curiosamente sólo respondieron a esto algunas personas, no todas (y lo sé por las comprobaciones que fui haciendo por mi cuenta, preguntando incluso directamente para comprobar). No quería empezar un curso de comunicación justamente evitando comunicarme o comunicándome mal, algo perfecto para acabar en un completo fracaso. Así que fue la mejor manera de empezar, me parece, porque la primera decisión y la mejor fue centrarme únicamente en el proceso y la relación que vivíamos en ese momento y trabajar con eso, en paralelo y como ejemplo de las distinciones principales que íbamos trabajando. En el momento que me centré en mi y en el grupo (y en nada más) creo que todo empezó a fluir, y con ello los ejercicios que fuimos haciendo, ninguno de ellos premeditado, todos surgieron a partir de lo que ocurría en clase. Cada ejercicio llevando al siguiente. Y pasase lo que pasase, se podía utilizar, recoger. De vez en cuando trataba de asentar lo que veíamos con transparencias o vídeos, como para objetivar o asentar lo que íbamos experimentando. Creo que el hacerlo así, tan abierto, tan tratando de crear algo entre todos, generó algún que otro punto de inflexión en mi relación con algunas personas, algo de lo que justamente el curso trataba. Es como que era mucho más fácil ser consciente de cómo nos comunicábamos todos durante el curso, o eso me gustaría pensar.

Darth: ¿Y qué aprendieron el curso?

Alejandro: Pues no lo sé. Hace poco, ante esta pregunta, alguien me dijo que cada uno había aprendido algo diferente, aunque no sé si querían decir que nadie se había enterado de nada, ja.... algo que también podría ser. Desde luego fue el curso más complejo de todo el cuatrimestre, el que tenía más posibilidades de conexión. Y como teníamos el fin del cuatrimestre encima, sólo planteé una autoevaluación como tarea final (pero no relativa al módulo sino en general del cuatrimestre del MADU, que no dejaba de ser una manera de comunicarse con uno mismo y con los demás). Pero no sé exactamente qué sacó cada uno de este módulo, la verdad. Creo que hubo personas que sacaron mucho y otras que no entendieron gran cosa. Pero me parece que no dejó indiferente a nadie. A mí al que menos. Pero fue el curso más creativo, más exigente, más experiencial y por eso es el que más valoro.

Darth: Bueno, desde fuera te aseguro que se te veía disfrutando con ese curso, bueno en general con el cuatrimestre, pero en concreto con esta asignatura, por llamarla así. Me parece que si has tardado tanto en hacer esta autoevaluación del primer cuatrimestre ha sido porque en parte no querías cerrar o concluir algunas cosas. Como si fuera una manera de seguir vinculado con él y con ellos, los participantes de esas asignaturas.

Alejandro: Puede ser, creo que sí. Esto de autoevaluarse tiene un matiz de conclusión, que tal vez haya postergado en parte. Y eso que el segundo cuatrimestre ha continuado. Pero qué diferente. El segundo cuatrimestre está siendo mucho más concentrado: un seminario de cuatro personas en Psicología del Desarrollo, los practicum de Magisterio con sólo 10 personas, la asignatura de habilidades de liderazgo con sólo dos alumnos, y por supuesto, la tríada de este año, que está resultando una experiencia genial. Pero son todo sesiones más específicas, puntuales (excepto lo de la tríada, claro).

Darth: Bueno, no rehúyas la calificación, como hacían muchos de tus alumnos.

Alejandro: Eso es interesante, traducir toda esta experiencia privada, subjetiva a una escala falsamente de intervalo que va de 0 a 10 o de suspenso a sobresaliente. Digo falsamente de intervalo porque no se puede medir todo lo anterior como se mide objetivamente una mesa o la altura de algo. Otra cosa es establecer una gradación, una escala que organiza en un orden ciertas valoraciones (aprobado, notable, sobresaliente). Aunque usara 6, 7, 8, 8.5, 9, 9,5 seguiría siendo ordenal, aunque parece que se suma algo, que cuantifica algo. Que la diferencia entre los puntos del continuo es claramente la misma. Y ahí tengo mis dudas. Para mi la calificación responde a un tipo de información de orden social que traduce información subjetiva. Es como lo que estudiaba Roy Rappaport en sus estudios sobre el ritual, al decir que muchos ritos de paso traducen información subjetiva muy compleja (conocimientos, compromiso y amor) en información social muy clara y que no deja lugar a la confusión: aprobado, que alguien saque un plaza de algo, o que alguien se case y se convierta en marido o mujer, o que alguien pase de ser un niño a ser un adulto, rito de iniciación mediante). En este caso es parecido, y la calificación traduce mucha información subjetiva en información social clara, para que sea usada a ese nivel de organizaciones e instituciones (pero donde la valoración subjetiva y los significados posibles son mucho más variados).

Darth: Joder, no me extraña que tardes tanto en escribir posts, llevas dos horas... y con el fragmento de antes, por cierto, muy bonito, pero te estás escaqueando.

Alejandro: No si era una explicación, pero bueno, no es momento ahora de explicaciones: teniendo en cuenta todo lo anterior y no sólo mi valoración sino también la de mis alumnos (mostradas en las diferentes encuestas) en general me evalúo con un 8. Con un notable, vamos. Me pondría un 9 en el módulo de comunicación porque ante todo valoro el riesgo y la secuencia de ejercicios que salió, que fue bastante operativa, creo, y es de las pocas veces que lo he hecho durante tanto tiempo (aparte de en los cursos de verano, que eso es otro contexto). Y me pongo un 9 también en Psicología del Desarrollo, porque creo que en general logré lo que quería. Pero puedo mejorar mucho aún en las otras dos. Y en conjunto puedo mejorar aún mucho más, así que un 8. Y si Carmen G. aún lee esto seguro que piensa me he pasado otra vez, y que Darth, eres un blando.

Darth: Yo un blando¡¡¡¡¡ maldita Carmen G.... por suerte o por desgracia no creo que se asome por aquí. Mucho menos con lo largo que está siendo esto. ¿Quieres terminar de una vez? Porque prepárate ahora, porque no creo que te comenten mucho, pero seguro que van a comparar tu autoevaluación con la que muchos de tus alumnos hacen, y ya verás lo que sale de ahí...

Alejandro: Pues que salga lo que salga.

Darth: Hasta otra.....

Alejandro: Oye, es cierto, aunque no lo diga Carmen G. has estado un poco flojo....

Darth: grrrrr...... no te fíes. Por cierto, ¿tanta expectación creada para este rollo? grrrrrrrrrr