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martes, 15 de diciembre de 2015

Eureka



Desde que empecé a impartir la asignatura de Psicología de la Infancia y la Adolescencia en la licenciatura de Psicopedagogía, en 2003, utilizo la película Secretos del Corazón. Y es curioso cómo pese a todo este tiempo, es una película que sigue funcionando.

Llevo dos años considerando la posibilidad de sustituirla por "Pa negre", que al fin y al cabo trata una temática similar, aunque con otros matices y otro contexto histórico. Pero me parece que "Secretos del Corazón", tal vez por ser más amable, es más clara.

Erik Erikson decía sobre Ingmar Bergman y su película "Fresas Salvajes", que parecía estar basada en su modelo teórico. Algo así podríamos plantear de Montxo Armendariz y esta película, en relación a Piaget, Kohlberg o incluso Kegan.

Pero lo que me lleva hoy a escribir este post es compartir cuánto he disfrutado con la clase de hoy, la sesión 24 de las 25 que vamos a tener este año. Hoy íbamos a dedicar la clase a discutir este caso. Así que los alumnos se distribuyeron en seis grupos para analizarla, con la tarea de hacer un mapa conceptual, con el propósito de ayudarles a concretar sus ideas.

Realmente lo que más me interesaba a mí es que dieran respuesta a dos grandes preguntas: ¿qué cambios se producen en el protagonista o en qué aspecto manifiesta un mayor desarrollo, un cambio cualitativo? ¿cómo se produce dicho cambio cualitativo? Esto se puede traducir en responder más específicamente ¿qué comprende el personaje al final de la película? ¿cómo lo comprende? ¿de qué es evidencia en términos de la Psicología del Desarrollo?

Lo que me gusta de la película es que el proceso que sigue el protagonista es el mismo proceso que tiene que seguir el espectador para comprender la película. De lo que se da cuenta el protagonista es de lo que se da cuenta el espectador. Pero para ello, y aquí está una de las claves, tiene que hacer una serie de conexiones entre una serie de eventos, situaciones, piezas de información. Y como parte de dichas conexiones, tiene que inferir (abductivamente), tiene que construir y verificar una serie de hipótesis.

Para mi es fundamental ver esto como un tipo de razonamiento lógico, organizado, acotado, propio de lo que Piaget denominaría Operaciones Concretas o Kegan denominaría etapa de las Categorías Durables o etapa Imperativa.

Esta sesión fue especial porque los alumnos tienen que demostrar que comprenden la película, que llegan a la misma conclusión que el protagonista y que además pueden explicitar qué razonamiento han seguido para ello. Es como que se tienen que separar de su propio razonamiento y explicitarlo, objetivarlo, algo que el protagonista no puede hacer. El protagonista es consciente de la conclusión de su proceso de razonar y eso ya es mucho para él. Es en sí un ejemplo del final de su transición, de dejar atrás la infancia y una manera más mágica y fantasiosa de relacionarse con el mundo.




La tarea de dar sentido a esta película no es sencilla. Generalmente los estudiantes detectan temas generales, identifican escenas o momentos concretos que tienen que ver con algunas cuestiones teóricas, pero no suelen conectarlos entre sí. Y les cuesta ver la película como algo que tiene lugar a lo largo del tiempo, un proceso temporal en el que identificar los momentos más importantes y cómo están relacionados entre sí. Pero una vez empiezan a procesar la información siguiendo la secuencia hacia delante o hacia detrás, surgen las conexiones, surge un tipo de "insight", de conclusión novedosa, de entendimiento súbito.

Cada grupo iba a su ritmo, elaborando sus ideas, poco a poco conectando más con la información concreta de la película, para elaborar a partir de ahí. El momento más divertido para mi es el de ir haciéndoles preguntas para comprobar o estimular, para llevarles un poco más allá, sin darles respuestas, tratando de respetar su ritmo pero tratando de estimularles.



Había dado por sentado que habían comprendido la película y no era así en la mayoría de los grupos. Algo que me sigue llamando la atención de esta película y que hace que siga resultando interesante y relevante verla. Y atender cómo en varios grupos han llegado a comprender qué comprendía Javi al final y comprenderlo ellos mismos en ese momento, es un momento que me encanta.

Evidentemente la película es una excusa para practicar una manera de pensar siguiendo procesos a lo largo del tiempo, de identificar momentos de cambio, de atender a diferencias en los personajes a lo largo del tiempo. Distinguir un proceso de transformación siempre es especial. Y ese tipo de comprensiones súbitas, tiene que ver con ello.

No sé si esta sesión servirá para entender la asignatura de otra manera, pero al menos espero que pueda contribuir a ello. Al menos, y felicito al grupo por ello, este año he comprobado comprensiones más complejas que otros años, conexiones que otras veces no se hacían o se tardaba más en hacer. Buena señal, sobre todo como anticipación a la tarea de análisis que tendrán que hacer en breve.

En conclusión, hoy me lo he pasado muy bien. A ver si en la valoración de las sesiones que estamos haciendo este año, esto sale reflejado. De esto escribiré pronto, es otro tema que se merece una elaboración mayor. Hay sesiones que para mí han sido muy buenas y luego no veo esa correspondencia entre mi juicio y el de ellos en sus evaluaciones. Hoy tengo curiosidad de comprobar si la de hoy fue una sesión pudo marcar cierta diferencia. Ya veremos. Pero lo bien que me lo he pasado, eso no me lo quita nadie ;) 

lunes, 25 de marzo de 2013

Si entiendes el chiste, ¿estás en un nivel metasistemático?


(1)   Solía pensar que la correlación implicaba causación (es decir pensar que dos cosas relacionadas suponen que una es la causa de la otra, un ejemplo: queremos ver la relación entre el porcentaje de personas fumadoras y pacientes esquizofrénicos en la población. Los resultados muestran que entre los fumadores existe un mayor porcentaje de pacientes esquizofrénicos. ¿Implica esto que fumar produce esquizofrenia?)
(2)    Entonces fui a una clase de estadística, y ahora ya no lo pienso.
(3)   Suena como que la clase ayudó.
(4)   Bueno, quizás. 


La anterior viñeta formaba parte del trabajo final de la asignatura de Psicología del Desarrollo en Educación Primaria. Era parte de las preguntas opcionales. Interesantemente, sólo una persona se atrevió a responderla. Responderla, básicamente consistía en explicar dónde estaba la supuesta gracia del chiste.

Lo que me gusta de los chistes en general y éste en particular es que hay que hacer algo muy concreto (o ser capaz de hacerlo al menos) para comprenderlo, y al comprenderlo se supone que reírse. Aunque uno puede comprender un chiste y no por eso resultar gracioso (que son dos cosas diferentes). Pero lo que sí es seguro es que si no se comprende el chiste, es imposible que se le encuentre su gracia. Y comprender un chiste requiere su tiempo, todos conocemos la experiencia de escuchar un chiste y comprenderlo un poco más tarde que el resto y en consecuencia empezar a reírnos (aunque fuera a destiempo). Cuando daba la asignatura de Dificultades de Aprendizaje, en el tema de Comprensión Lectora, analizábamos chistes, sobre todo para analizar qué procesos inferenciales estaban implicados, qué juicios y conexiones tenía que introducir el lector para dar sentido al chiste. Como en cualquier texto, se demostraba que el lector tenía que estar produciendo significados de manera muy activa.

Bueno, el caso es que de todos los alumnos que pudieron elegir esta parte del examen, sólo un alumno/a lo seleccionó, y lo mejor es que creo que porque se equivocó y contestó todas las preguntas, ja... lo que no deja de tener su gracia. Aunque yo le agradezco especialmente que lo intentara, al menos me dio un ejemplo de cómo lo estarían entendiendo el resto. No sé si el poco éxito de esta pregunta tuvo que ver con su dificultad, bajo interés, alto riesgo percibido, escasa conexión directa con lo que habíamos estado haciendo en clase, etc...

A continuación expongo la respuesta proporcionada por el único alumno aventurero:


"La gracia del chiste es que la correlación no tiene que ver nada con la estadística. La correlación se puede decir que es pensar que dos cosas relacionadas suponen que una es la causa de la otra y la estadística son los datos que te dicen de algo como por ejemplo los niños nacidos en un mes.
No se en que lo puedo relacionar con la asignatura, aunque la puedo relacionar con alguna actividad que hemos realizado como la actividad de decir la verdad y mentira.
La respuesta final es que no esta muy de acuerdo con que tuviera que ir a una clase de estadistica ya que la correlación y la estadística no esta muy relacionada."

Tras leer la respuesta es evidente que la persona que la escribió no entendió el chiste y desde luego no entiende los conceptos de correlación, la causalidad y la diferencia o relación entre ambos. Lo complejo del chiste radica en comprender por un lado qué es una correlación, en qué se diferencia de una relación causal y coordinar ambos ejemplos aplicándolos al chiste en sí mismo. Y el alumno de entrada confunde correlación con causalidad, lo mezcla con el de estadística (que se hallaría a un nivel de complejidad mayor, al ser la ciencia que aplica diferentes maneras de analizar relaciones entre variables, tanto sea de correlación como de causalidad) y desde luego no lo aplica al chiste en sí. Por todo ello es imposible que lo pudiera comprender. 

El chiste procede de un foro de discusión, donde un autor, Bernardo A. Merizalde Psiquiatra especialista en Desarrollo Adulto, inició un tema proponiendo este tipo de tareas (dar sentido a chistes) como una herramienta diagnóstica, no de psicopatologías, claro, sino de nuestro grado de complejidad mental. Para él este chiste es un ejemplo de competencia metasistemática, porque exige en el lector que pueda coordinar dos sistemas diferentes: el de la correlación, el de la causalidad y que los aplique en el mismo chiste. Este término, metasistemático procede del modelo de complejidad jerárquica desarrollado por Michael Lamport Commons. A diferencia del modelo de Piaget, las actividades propuestas por Commons para evaluar el grado de complejidad está basado en la complejidad de las tareas que se van proponiendo, de manera que uno tiene la complejidad de aquellas tareas que puede realizar, ni más ni menos. Y un nivel metasistemático es un nivel alto de 12 sobre 14 niveles posibles (sólo tiene por encima al nivel paradigmático y cros-paradigmático). Por debajo tiene el nivel sistemático, el nivel formal, el abstracto y el nivel concreto y otros siete más sencillos. 

Vayamos a las viñetas: el protagonista (el de nuestra derecha) afirma que antes confundía correlación y causalidad, pero que tras ir a una clase de estadística ya no los confunde. Hasta aquí todo bien. El amigo plantea entonces: "parece que la clase ayudó" y ahí viene la respuesta irónica "bueno, tal vez". Evidentemente está implícito que si fue a una clase de estadística, lo que ocurrió en ella contribuyó a la comprensión actual entre los términos de correlación y causalidad. Pero el protagonista se niega a verlo como una causa (que es lo que implícitamente hacía el amigo) sino como una mera correlación, de ahí el tal vez esté relacionado con otros muchos factores posibles, aplicando así lo que ha aprendido a su propia experiencia de aprendizaje. Y es en esa contraposición donde está la gracia, de haberla, ja... claro. La causalidad y la correlación se refieren a cuestiones generales hasta que el amigo lo conecta con la situación concreta de aprendizaje, viéndolo como una relación de causalidad: ir a clase causó la comprensión y diferenciación entre correlación y causalidad. Pero aceptar esta idea implicaría paradójicamente que no se comprende dicha diferencia, por eso el protagonista no lo acepta y plantea que quizás está relacionado, porque la relación no es de causa-efecto. 

Bueno, y esto es todo. ¿Son útiles este tipo de tareas para evaluar el tipo de competencias complejas planteadas por Bernardo Merizalde? ¿Cómo fue vuestro proceso de comprensión del chiste? ¿lo entendisteis y qué significa el que lo entendierais, no lo entendierais o sobre todo, aquello que entendierais qué significaba?

Un saludo

Alejandro



lunes, 14 de enero de 2013

¿Por qué tan pocos? una abducción explicitada



Hola a todos

Cuántas cosas desde mi último post. Para variar se me amontonan los temas sobre los que me gustaría escribir. Sobre todo en un momento como éste, en el que ante todo ya empiezo a dedicar gran parte de mi tiempo a leer los textos finales de mis alumnos, ante todo sus autoevaluaciones. Un momento "emocionante", como diría una persona que conozco. Emocionante porque si la autoevaluación está bien escrita, resulta un momento de comunicación genuino entre profesor y alumno. Y porque también permite que ambos, profesor y alumno, comprueben dónde se encuentran en relación a sus propias expectativas. Expectativas compartidas y creadas. Expectativas co-construidas.

También permite verificar impresiones realizadas a lo largo del curso. Por supuesto no sólo verificar, también sirve sobre todo para falsar, como lo plantearía Popper, claro. Falsar información, a partir de las autoevaluaciones resulta de lo más interesante. Me refiero con esto a que se genere información que no estaba disponible inicialmente, que vaya más allá de las expectativas o hipótesis iniciales (planteadas por mi como lector, o facilitador de un proceso de aprendizaje). Imagino que gran parte de la información que se falsa, lo que no encaja con lo que esperamos, las excepciones, lo que nos sorprende, es todo un buen ejemplo de lo que hemos denominado más técnicamente como feedback negativo. Y éste siempre aporta, en relación a lo que conocemos. En este caso sobre el proceso de aprendizaje de una asignatura seguido por los alumnos, pero también desde luego, acerca de nosotros mismos, de mí mismo, como un elemento más en dicho proceso.

Quería aprovechar con este post, como antesala de que lea aún más autoevaluaciones y desde luego, antes de que escriba mi propia autoevaluación como profesor (algo que ya es una tradición), a reflexionar acerca de un par de eventos que se produjeron la semana pasada, porque son un buen ejemplo de situación ambigua, plagada de significados abiertos, de incertidumbres y sobre los que creo que merece la pena pensar un poco.

Además, son un buen ejemplo sobre el que seguir profundizando sobre uno de mis conceptos favoritos: la abducción como proceso inferencial (un clásico en la asignatura de los Masters que imparto, el de profesorado de secundaria y también el de profesorado universitario, no tan explícito para la asignatura de Desarrollo en Primaria).

En su reciente libro "The Guided Science" (2012) escrito por Jaan Valsiner (por cierto, mi autoregalo de Reyes) en el segundo capítulo aparece una interesantísima sección titulada: "Más allá de la inducción y la deducción: clarificando la abducción". Hay unas citas que me parece que nos pueden servir para entender un poco más este concepto, abducción, y servir de puente para aplicarlo a mi indagación.

Dice Valsiner (2012) en relación a este proceso que une el trabajo de los científicos con el de los artistas que implica un 'salto en la lógica'. Plantea Charles Sanders Peirce, el creador del término:

"una hipótesis no puede admitirse, incluso como una hipótesis, a menos que se suponga que podría dar cuenta de los hechos, o al menos de algunos de ellos. La forma de la inferencia... es ésta: el hecho sorprendente, C, es observado, pero si A fuera cierto, C se daría por norma. Por ello, hay razón para sospechar que A sea cierto" (Peirce, 1903, Harvard Lectures on Pragmatism -CP 5.188-189, en Valsiner, 2012, pos. 669).

Como explica Valsiner, el proceso de la abducción implica un salto cognitivo desde una conclusión (C) a una explicación (A) que se aceptaría como algo dado ("habitual"). El proceso inferencial abductivo, y es una interesante aclaración del término, va "hacia atrás en el tiempo", de ahí que también reciba el nombre de "retroducción". Aunque y esto es central, "el conocimiento resultante permanece incierto ("sospechoso")" (pos.669).

Para Valsiner la abducción es un paso meramente preparatorio, en el sentido de generar hipótesis, intentos de explicar un evento sorprendente. Así la abducción empieza a partir de los hechos, sin tener una teoría particular a la vista, aunque se parta de la impresión de que se necesite una teoría para explicar los hechos sorprendentes. Al contrario, la inducción empieza a partir de una hipótesis, sin enfatizar ningún hecho, pero buscando hechos que apoyen una teoría. Tal y comom lo sintetiza "La abducción busca una teoría. La inducción busca hechos". En la abducción la consideración de los hechos sugiere una hipótesis. En la inducción el estudio de las hipótesis sugiere los experimentos que iluminarán los hechos, planteados por la hipótesis. En la abducción la relación de los hechos con la hipótesis es de semejanza (semejanza entre los hechos y las consecuencias derivadas de la hipótesis). En la inducción la relación de los hechos con la hipótesis es más bien de "contigüidad" (las condiciones de la hipótesis se pueden probar/llevar a cabo mediante ciertos experimentos) (Peirce, 1901 On the logic of drawing history from ancient documents especially from testimonies, CP 7.218).

Según Valsiner, y es otro aspecto a tener muy en cuenta de los procesos abductivos, estos son siempre únicos, singulares, localizados temporalmente, a diferencia del conocimiento científico que en principio es general y abstracto, fuera del tiempo y espacio.

Esto facilita que se entienda la abducción como una "inducción demostrativa" que implica la "deducción desde el fenómeno", un salto directo a la deducción basándonos en un fénomeno X.

Bueno, no sé si quedará algún lector en este punto, ja... siento toda esta explicación teórica previa. Pero creo que así puede quedar más claro lo que viene a continuación. Y puede que lo de antes quede también más claro con lo que viene a continuación, así podemos entablar cierta relación dialógica entre un ejemplo concreto y su descripción formal más abstracta (algo que metodológicamente suele ser una de mis constantes, por cierto).

Vamos con el hecho sorpresivo C.

La semana pasada tuve mis últimas clases, el martes y el jueves. El martes la clase de una hora con un grupo reducido. El jueves la clase de dos horas con todo el grupo (me resisto a llamarlas clase práctica y teórica, porque nunca han sido eso, y porque siempre me he opuesto a esta separación artificial limitadora).

En principio el marco de estas clases era su opcionalidad. Es decir, el último jueves antes de las vacaciones de Navidad es cuando tuvimos nuestra "última clase formal", la última clase que yo consideraba como necesaria e importante en sí misma, de cara a la tarea final que los alumnos del Grado de Educación Primaria en la asignatura de Psicología de Desarrollo tenían que hacer. Podríamos decir que con esa clase de diciembre, habíamos cumplido con nuestra tarea fundamental. Además admito que ni siquiera pensaba entonces que habría clase la semana posterior a las vacaciones navideñas, como luego sí pude comprobar. Como había esa semana, les planteé que habría clase, que yo estaría en clase y trabajaría algunas cuestiones que no habíamos tenido tiempo de incluir, probablemente algo relacionado con el tema de la identidad personal (profesional y personal).

El hecho sorpresivo es que el martes acudieron a clase cinco alumnos (en génerico) y el jueves cuatro alumnos. Lo que tengo que decir, permitió un nivel de profundidad mucho mayor en los temas que desarrollamos, dando lugar a dos clases que disfruté mucho.

Ahora, la pregunta es: ¿por qué no vino nadie más? ¿es que no interesaban estas dos sesiones? ¿qué significa esto? ¿cómo interpreto esto?

Con mi segunda pregunta ya estoy empezando a intepretar (en términos de interés), quiero notar bien lo fácil que es deslizarnos enseguida a interpretar. Y dada la naturaleza de este post, quería plantear las abducciones pertinentes, a modo de hipótesis que aparezcan a partir de este hecho, situadas y localizadas temporalmente a este hecho concreto. Imagino que dichas hipótesis constituyen ese "salto cognitivo" al que se referían Peirce y Valsiner, en el sentido de que me fuerza a ir más allá de los propios datos, para tratar de darles sentido.

Cosas que sé.

Mis clases son siempre opcionales. De hecho casi podría decir que todo en mi clase es opcional. Se van planteando diferentes opciones, abiertas, para que cada cual pueda decidir qué hace al respecto. Esto es muy importante para mí, dejar ese espacio personal para poder decidir. Algo que no se vive con mucha comodidad, tengo que decir. En este sentido, las clases extra de enero eran tan opcionales como las que le precedieron. Así que algo más tiene que haber.

Evidentemente algo diferente es el contexto. Es un contexto de evaluación, de exámenes, de fin de cuatrimestre. Los alumnos estaban en la facultad, sé que estaban acudiendo a otras clases. Desconozco si la asistencia a las otras clases era obligatoria u opcional, si resultaban esenciales para la asignatura (entrega de trabajos, exposiciones, actividades, etc...) o se consideraban como algo extra (¿y qué significa que algo sea extra?). Lo que sé es que los alumnos estaban en la facultad y fueron a otras clases, pero aún así decidieron no venir a clase (exceptuando los alumnos que sí asistieron).

Varios alumnos vinieron antes de clase o hablaron conmigo por el pasillo un par de horas antes, preguntándome cuestiones relativas a la tarea que tenían que hacer (en clase). Pero ninguno de ellos vino luego a clase. Sé que un grupo de ellos fue a jugar un partido de fútbol el jueves, la semifinal de un campeonato en el que están participando.

Sé los motivos de las cuatro personas que vinieron el Jueves (porque se lo pregunté): dos por un tema de responsabilidad para con la asignatura y conmigo, dos porque les interesaba el tema y quería saber más sobre ello, en general expresaron que no querían "perder el tiempo" como estudiantes, y eso implicaba aprovechar, entendí que en el sentido de aprovechar su formación, aprender.

Por lo tanto, y empiezo ya con las hipótesis, los alumnos no vinieron porque (e imagino que habrá una combinación única de motivos):

A1: No consideraron útil venir a clase, dado que no aportaba nada esencial a la asignatura de la que se tendrían que evaluar formalmente.

A2: Tenían cosas más importantes que hacer y eligieron en consecuencia: bien fuera aprovechar para hacer alguna tarea, bien fuera ir a ver el partido de fútbol (sólo el jueves), bien fuera para volver antes a casa (mis clases son las últimas de la jornada).

A3: No consideraron interesantes los temas que íbamos a tratar, en relación a la identidad, o al menos no tan interesantes a la vista del contexto.

Bueno, puede haber más hipótesis pero considero que éstas son las más relevantes para mí, las que mejor podrían explicar el fenómeno.

Teniendo en cuenta lo planteado antes, las tres hipótesis son ejemplos de retroducción: explicar hacia atrás un fenómeno X, por decirlo literalmente. Pero que se entiende bien esto. También las tres son "sospechosas" en el sentido de que podría ser una de ellas cierta, ninguna cierta, una combinación de ellas cierta. Algunas ciertas para algunos, algunas para otros, etc... Y por supuesto, podría haber otras cuestiones fundamentales que ni siquiera estoy considerando  y que podrían resultar clave.

Eso sí, las tres hipótesis me plantean tres cuestiones a partir de las cuales dar sentido al fenómeno, o tratar al menos de seguirle la pista. Y las autoevaluaciones me darán mucha información al respecto (por lo que también decía antes).

Mi experiencia en el momento fue de sorpresa, en el sentido de que esperaba que vendría más gente. No toda la clase, pero sí al menos la mitad. Consideraba que habría más gente a la que estas clases finales les interesaría más (y ahí veo que me oriento por A3 y algo A1). Así que hubo sorpresa y curiosidad. Otras emociones como decepción y/o tristeza hubieran estado más presentes si sólo hubiera considerado una posibilidad como cierta o verdadera. Por ejemplo si pienso "no les interesa la clase, no les interesa lo que damos o lo que íbamos a hacer", podría decepcionarme más fácilmente. La decepción sería mucho mayor si esto lo cambio a "no les intereso yo", o "no les interesa nuestra relación y despedirnos". Eso incluye de hecho otra hipótesis:
A4: No consideraron tampoco nuestra relación como suficientemente valiosa (respetable) como para venir a clase.

Esta hipótesis, que al fin y al cabo es otra posibilidad, es curioso como la conectaría más con aspectos afiliativos, de carácter relacional, claro. Y desde ahí, menos útil. Se desplaza el interés del fenómeno X a lo que eso significa respecto mi relación con los alumnos y la de ellos conmigo.

En todo caso, lo limitador como decía, sería pensar que cualquier hipótesis es suficiente por sí sola para explicar el fenómeno. O peor aún, ni siquiera considerar que son hipótesis y por lo tanto posibilidades que deberían verificarse o falsarse. Y de nuevo, las autoevaluaciones vendrán bien para ello.

Ahora bien, si las abducciones plantean la necesidad de generar una teoría (explicativa) y las hipótesis son intentos de ello, podría profundizar en los dilemas que me podría plantear como profesor, o los principios que tengo asociados.

Tengo un compañero de área y asignatura a quien le comenté mientras el jueves iba a clase: "voy a ver qué tal,  a ver cuántos vienen" Y me respondió: "A mi clase han venido todos, pero porque paso lista y era obligatorio". A lo que yo respondí con un lacónico: "ajá".

Una tentación ante este tipo de situaciones imagino que es la de forzar la presencia de  los alumnos. Algo así como: "esta clase es súper importante, interesante, así que tenéis que venir". Es decir generar un contexto de obligación.

Uno de mis principios de actuación, más en esta asignatura, es el de evitar los contextos de obligación en la medida de lo posible. Esto tiene sus riesgos, si algo es opcional, nunca nadie tiene la obligación de hacerlo, no puedes por lo tanto generar la paradoja de luego querer rendir cuentas, de exigir algo que era voluntario y libre de entrada. La opción requiere aceptar cualquier cosa que se produzca. Lo importante para mi es que pase lo que pase, no se encubre con la obligación. Creo que prefiero que todo un grupo se pierda algo muy valioso (para mi al menos) si ha decidido perdérselo (por las razones que sea), que obligarle a experimentarlo (asistir a algo, leer algo, ver algo, etc...).  El problema para mi de obligar es que al fin y al cabo no dejas de reforzar un sentido de dependencia, en vez de un sentido de autonomía. Y si con ello corro el riesgo de que algo no se experimente, pues creo que es un riesgo asumible.

Evidentemente hay matices en esto. Siempre tiene que haber un mínimo de experiencia, claro, o uno va calibrando y ajustándose a lo que se va produciendo. Si las clases son opcionales y nadie viene nunca a clase, entonces, algo habría que hacer al respecto. Tengo compañeros que se quejaban de que los alumnos no iban a clase. Su manera de resolver el problema: obligar a ir clase (lo que para mi curiosamente, más que solucionar un problema, genera otros peores).

Volviendo a las hipótesis me parece que A1 es la más plausible, junto a A2. Es decir la clase no es importante porque no aporta nada a la evaluación formal, y hay que cumplir con otras exigencias que en ese momento se valoran como más importantes. Imagino que nuestros sistemas educativos orientan mucho a los alumnos al logro, a una motivación de logro quiero decir. Y lo más palpable en cuanto a logro es una calificación, una nota, un resultado. Es lo que la sociedad valora, lo que la institución valora y lo que uno ante todo valora. Independientemente de lo que dicho logro signifique realmente una vez conseguido. Y no planteo esto desde un punto de vista excluyente, de o una motivación u otra.

Desde la obra inicial de McLelland y el desarrollo posterior que ha hecho John McWhirter siempre me han interesado mucho distinguir entre moverse por logro (buscar un efecto), moverse por afiliación (buscar un afecto) o moverse por posicionamiento, por el significado que tiene algo en relación a otra cosa, de ahí lo de la posición (buscar un impacto).

Y muchos de los alumnos en esta asignatura han estado motivándose ante todo por el logro (algo que les ha estado limitando durante toda la asignatura, incluso inquietando podría decir). En cierta manera podría decir que muchos han estado sujetos a esa motivación (sin poder hacer mucho al respecto). De ahí la prueba final se interpreta como una manera definitiva de lograr algo: una nota, pasar la asignatura, dejarla atrás, quitársela de encima, pasar limipio al segundo cuatrimestre, etc....

Y esto es totalmente válido. Y desde el logro, las clases finales eran totalmente accesorias, al no aportar nada evaluable, nada en sí valorable aparentemente.

Venir a estas clases hubiera sido diferente si se enfatizara la afiliación. En ese caso lo importante sería haber hecho un cierre divertido, un cierre emotivo, una despedida bonita, respetar la relación entre profesor-alumno, tenerlo en cuenta, no dejarlo tirado, etc... Algunos de los que vinieron plantearon alguna de estas cuestiones.

Venir a estas clases hubiera sido diferente si se enfatizara el posicionamiento, su significado en relación a las otras clases: una oportunidad más para tratar de comprender la asignatura, para tener más claves, para volver a practicar lo que hemos estado aprendiendo, para extender otros temas, para darme cuenta de lo que hemos hecho, para integrar lo que hemos estado haciendo. También esto se planteó por los que vinieron.

Desde luego tras tres motivaciones estarían en mayor o menor medida presentes. Y ahí más de un alumno apurado por tareas pendientes, fácilmente haya priorizado el logro (aprovechar esas horas para quedar y trabajar para presentar X). Algo comprensible, claro.

De nuevo lo importante para mi es hasta qué punto decidimos al respecto con más o menos conciencia. Si sabemos lo que hacemos y por qué lo hacemos. Si nos paramos a pensar el porqué de nuestras decisiones, de lo que ganamos y también de lo que perdemos. Eso es para mí lo importante.

Con las autoevaluaciones tendré ocasión de verificar y falsar estas hipótesis (más o menos, dependiendo también de cómo se interprete esta última tarea claro). Imagino que en relación a lo de antes, será más un ejemplo de inducción, construida a partir de las evidencias pero más dirigida ya por todos estos planteamientos. En este sentido ahora necesito "hechos", pero gracias al intento de comprensión que he intentado explicitar aquí.


Un saludo

Alejandro