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viernes, 3 de julio de 2015

Algunas distinciones a tener en cuenta en una exploración de la interioridad

"As your perspective of the world increases not only is the pain it inflicts on you less but also its meaning. Understanding the world requires you to keep a certain distance from it"

"A medida que tu perspectiva del mundo aumenta, no sólo es menor el dolor que te inflinge, sino su significado. Comprender el mundo requiere que mantengas cierta distancia de él"

Karl Ove Knausgaard




Una vez finalizado el curso de verano, creo que ya es hora de que escriba sobre él. Sobre todo teniendo en cuenta que este año, no publiqué nada con anterioridad al mismo. Algo que siempre he hecho. 

El título era: Educar en la interioridad: más allá de la inteligencia emocional. En sí, como ya planteé el primer día, surgía de una frustración con cómo se suelen trabajar las emociones, o cómo se enfoca la docencia de lo que podríamos denominar la interioridad, el contacto con la experiencia subjetiva. Mi postura era la de trabajar la experiencia interior subjetiva, siguiendo, cómo no, una metodología experiencial, basada en todo lo que he aprendido con el DBM estos últimos años. Incluyendo lo que he aprendido con las investigaciones que está llevando a cabo Gloria Nogueiras. A esto le sumé explicitamente mi experiencia y mi formación en terapia gestáltica, y muchas de mis lecturas recientes sobre estas cuestiones, sobre todo basadas en el trabajo de Leslie Greenberg y Violet Oaklander.



Estos dos últimos autores, que trabajan desde un marco de la terapia gestalt, más implícito en Greenberg que en Oaklander, apenas son citados o conocidos por los que quieren fomentar el conocimiento de las emociones, en ese mal acuñado concepto de "inteligencia emocional". La mayoría de los libros sobre inteligencia emocional que hay en el mercado, vienen bien para justificar su importancia, para identificar emociones, para relacionarlo con estudios neurofisiológicos (sobre todo desde la irrupción con el Mindfulness hace unos añitos ya), para objetivar un tema muy complejo. Pero apenas te da pistas para trabajar y elaborar la experiencia emocional en contextos auténticos. 

Y eso es lo que me propuse explorar durante el curso, principalmente. Partiendo de un par de premisas fundamentales como educador, que leí este año en un interesante artículo, escrito por Laurie Brady en 2014, con el sugerente título "Relationship, relationship and relationship in Teaching/Learning". En la página 30, cita a un autor, Parker Palmer, quien en su libro "El coraje de Enseñar" plantea lo siguiente:

"la buena enseñanza no puede ser reducida a una técnica; la buena enseñanza proviene de la identidad y la integridad del profesor" (Palmer, 2007, p. 10). 

Más adelante, Brady complementa esta cita con lo siguiente:

"Los buenos profesores tienen la capacidad para la conectividad. Están conectados con su materia, con sus estudiantes y con su mundo" (Brady, 2014, p. 30)

Y así empecé el curso de verano. Vamos a explorar estos asuntos complejos de cómo educar en la experiencia interior propia y de nuestros alumnos, cómo gestionar esto que podemos denominar experiencia subjetiva y objetiva, y vamos a hacerlo de una manera que no sea técnica, y que implique trabajar cuestiones vinculadas con cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. 

No trabajar desde una perspectiva técnica, implica para mi, trabajar con la persona como un todo, con el propósito de generar una situación de aprendizaje que en cierta medida transforme a todos los que participan en ella. De esta manera si uno es diferente al terminar la formación, en el sentido de haber aprendido, uno actuará ya de manera diferente en aquellos contextos donde se desenvuelva a nivel personal o profesional. 

Por ello, quería revisar algunas cuestiones fundamentales para mi a lo largo de este curso. 



La primera tiene que ver con la idea de "arraigar", de trabajar el "sentido de presencia", de encontrar un sitio desde el cual trabajar y encontrarse con uno mismo y los demás. Esto lo trabajamos nada más empezar el curso, sin preámbulos, sin introducciones. Empezamos con un breve y tal vez desconcertante ejercicio, que consistía en tomar conciencia de qué sitio habíamos elegido en el aula, nada más entrar, y por qué. Tras esto, salimos todos y volvimos a entrar, pero esta vez para elegir "nuestro sitio de manera consciente". Esto era una metáfora actuacional y literal simultáneamente. La idea de encontrar el sitio fuera y dentro, fue una de las cuestiones trabajadas a lo largo de las sesiones. Buscar un sitio donde trabajar, donde meditar sobre alguno de los ejercicios propuestos, bien sea ese lugar interno o externo, era una de las claves. En cierta forma tiene que ver con contactar con el lugar desde el que nos movemos, desde el que contactamos o nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.  Escuchar y hablar con otro o con uno  mismo, estar presente para uno o para otro, tenía que ver con esto. 

Otro gran tema es del contacto. Esta es una idea muy gestáltica, y nada original porque se puede rastrear también desde la tradición del Zen. El modelo del Ciclo de Satisfacción de Necesidades, enfatiza esta cuestión. Como plantean Erving y Miriam Polster (2001, del original de 1973):

"Salvo que tenga una profunda experiencia en el contacto pleno, cuando te encuentro con tus ojos, tu cuerpo y tu alma en plenitud, tu presencia puede hacerse irresistible y absorbente para mi. Al conectarme contigo, expongo mi existencia independiente. Sin embargo sólo a través de la función de contacto pueden lograr completo desarrollo nuestras identidades" p. (104)

O como plantean Perls, Hefferline y Goodman (1951)

 "el contacto es la conciencia de las novedades asimilables y el comportamiento correspondiente hacia ellas, y el rechazo de la novedad inasimilable. Lo que invade, lo que se mantiene siempre igual o lo indiferente, no es objeto de contacto" (citado en Polster y Polster, 2001, p. 105). 

El curso trató de generar la mayor cantidad de experiencias de contacto, porque es donde surge la posibilidad de trabajar ese sentido de presencia de uno mismo con uno mismo o con los demás, de ponerse a prueba, de seleccionar qué se tomaba y qué no, de cambiar o no. De ser consciente de la experiencia que se estaba viviendo. Incluso de tratar de salirse, evadirse, distraerse, desconectarse, desvincularse. Es curioso lo que cuesta estar en contacto con la experiencia. Mantenerse en contacto con un ejercicio, una actividad, una reflexión, incluso con el hecho de no hacer nada, es más complejo de lo que parece. Y  me ha llamado mucho la atención justamente las estrategias puestas durante el curso por más de uno para evitar el contacto o interrumpirlo. Algo que de por sí ni es bueno ni malo, sobre todo si se es consciente de lo que está pasando. 


 Simplemente estar presente y contactar. Esto es fundamental en cualquier experiencia meditativa, era evidente en todas las experiencias de meditación que hicimos.  Hicimos muchos ejercicios explícitos los dos primeros días, y desde luego el jueves, durante todo el trabajo con la máscara. Uno de los ejemplos más claros tuvo lugar el segundo día, con el ejercicio de contactar con nuestro silencio y nuestra manera de estar ante la posibilidad de hablar o no tras la revisión. Estar presente durante los momentos de silencio, tiene mucho que ver con esto, y es algo que cualquier educador tiene que conocer. Cualquiera de los que estuvo en el curso, conoce bien lo complejo de estas situaciones. Ese segundo día dio mucho juego en este sentido. 



Un tercer tema que quiero explicitar, probablemente el más importante, tenía que ver con la relación entre objetivo-subjetivo, o dicho de otra manera entre atender desde y atender a algo, en un contexto. Distinciones fundamentales en la disciplina del Developmental Behavioral Modelling. Esas distinciones son francamente útiles a la hora de modelar o gestionar o describir la experiencia subjetiva. Cualquier experiencia subjetiva es percibible únicamente "atendiendo desde". Es la perspectiva desde la que se atiende y por definición, imposible de atender directamente. Se siente, no se percibe, objetiva, externaliza. Porque en el momento que se trata de atender a dicha perspectiva, se objetiva. Algo que se hace normalmente en la terapia gestalt, y  que constituye la clave para entender las metodologías de trabajo de Leslie Greenberg, que también trabaja mucho desde otras disciplinas como el Focusing, y de la propia Violet Oaklander. No es lo mismo vivir una emoción sujeto a ella, atendiendo desde ella, que objetivarla, atender a dicha emoción, simbolizarla, dramatizarla, narrarla, etc... Muchos procesos de cambio que trabajan con emociones como foco, justamente tratan de objetivar procesos emocionales subjetivos muy complejos, que suelen por eso mismo, ser inconscientes o estar fuera del foco consciente de la persona. Esto lo trabajamos todos los días, pero especialmente el jueves y el viernes. El trabajo con la máscara, fue un trabajo explícito de visualizar, empezar a objetivar la máscara (que es una manera de identificarla, objetivarla, separarnos de ella, con lo que esto puede costar), simbolizarla (hablar de ella, dramatizarla, contextualizarla, trivializarla, caricaturizarla) para después reconectar con ella, comprobar el grado de ajuste entre lo que representábamos con ese símbolo y nuestra vida. Los ejercicios de gestión de emociones del viernes, integrando la respiración y la meditación como una manera de objetivar y subjetivar, de entrar y salir de una experiencia emocional, era otro ejemplo de esto. 



Pero imagino que el principal aspecto que estuvimos explorando y trabajando durante el curso, y no sé si lo conseguimos o no, tenía que ser con generar un "desde" diferente al que solemos tener, desde el que solemos actuar. Esto, nuevamente desde la DBM tiene que ver con intervenir generativamente. Crear un cambio antes que tenga lugar ningún problema. Generar un cambio desde el principio, fomentar el cambio antes de que haya que cambiar nada. Y esto tenía que ver con generar, llamémoslo una "actitud contemplativa", en el que se incluye al que contempla como posibilidad que contemplar, con curiosidad y sentido de sorpresa. Eso fue, realmente, pensándolo, lo que más estuvimos trabajando. Los poemas de Basho y de Tennyson, eran justamente un juego y una manera de explicitar esto, de vivenciar esto sin saber qué es lo que se estaba vivenciando de hecho. Puede que fuera muy rebuscado, pero al fin y al cabo, apropiado. Y una buena manera de rendir homenaje a Daisetsu Teitaro Suzuki, de quien tomé la idea de usar estos poemas.  Los pongo para recordarlos:

La clave no está en los poemas en sí, sino en la diferencia entre ambos:

Cuando miro con cuidado
veo florecer la Nazuna
junto al seto¡¡¡

(Basho)


Flor en el muro agrietado
te arranco de las grietas
te tomo, con todo y raíces, en mis manos,
Florecilla- pero si pudiera entender
lo que eres, con todo y tus raíces, y, todo en todo, 
sabría qué es Dios y qué es el hombre. 

(Tennyson)

En términos de proceso traté de que el curso fuera poco a poco, incrementando su nivel de complejidad. Que poco a poco fuéramos viviendo estas distinciones y temas, hasta llegar al jueves, donde pudimos trabajarlas con mayor intensidad y riesgo, en cierta manera. Contando con el viernes para integrar, aplicar de manera más consciente y conectar más conceptualmente, incluso más concretamente. El viernes creo que fue una buena jornada para cerrar, recolocar e integrar, individual y grupalmente. Por eso en gran parte terminamos haciendo una evaluación sin usar el lenguaje, para expresarnos de otra manera, conectando con uno mismo y con los demás, sin necesidad de interpretar lógica o conscientemente. Nuevamente experimentando el sentido subjetivo de la acción, que terminaría en un objeto grupal y colectivo. 



Probablemente, nada de esto tuviera pleno sentido para nadie, más allá de que yo fuera hablando y poniendo ejemplos de estas cuestiones. Espero que con las lecturas,  con la posibilidad de revisar la grabación del curso, y este post, podamos seguir elaborando algunas cuestiones. 

En todo caso, es un ejemplo del tipo de trabajo que por suerte se puede hacer en el contexto de los cursos de verano, más allá de un curriculum formal, más allá de exigencias de horarios. Y teniendo en cuenta que mucho de lo trabajado, también tiene su presencia más sutil, a lo largo de otros cursos impartidos en otros contextos más formales. 

Para mi fue una gozada poder explorar estas cuestiones, que además fueron emergiendo paulatinamente. Porque como con todo proceso vivo, es algo que se fue desarrollando momento a momento, paso a paso. 

Gracias a todos los que lo hicisteis posible. 

Un saludo

Alejandro


Referencias














jueves, 2 de octubre de 2014

Transitando



- ¿Qué tal las vacaciones?
- ¿Las qué...?

Este intercambio era bastante habitual las últimas semanas. Qué lejano parece ya el verano. No llevamos ni un mes de curso y cuántas cosas han sucedido ya. Demasiadas para contarlas aquí. Al menos en un único post.

Hoy me quería centrar en escribir algo acerca de las primeras sesiones con la asignatura de Psicología del Desarrollo en el Grado de Educación Primaria. Gloria Nogueiras y yo nos estamos encargando de dar clase en los tres grupos de primaria, el A (mañana) el B (mañana y en inglés) y el C (por la tarde). Repetimos lo que fue la experiencia del año pasado, donde también nos hicimos cargo de los tres grupos.

Estas primeras sesiones se caracterizan porque son más abiertas, más abiertas que el resto. En el primer módulo nos permitimos la posibilidad de explorar con más libertad, sobre todo esa cuestión de qué significa desarrollo. La cuestión de construir un concepto de desarrollo y ser conscientes de cómo lo vamos creando.

La metodología ahora es bastante experiencial, con la idea de sensibilizarnos con algunas distinciones que luego serán muy útiles. Tras cuatro años dando esta asignatura en el Grado de Educación Primaria, voy siendo más consciente de qué conviene acentuar en estas primeras sesiones, de manera que más adelante se pueda integrar mejor lo que vamos a trabajar.

Es por eso que algunas distinciones en las que hemos insistido bastante son las de producto y proceso. O de manera más elaborada, las de razón, estructura y función. Y conectadas con ello las de tránsito, transferencia y transformación.

Resulta complejo aprender a atender de una manera estática a algo que ya tiene una forma determinada, una estructura y simultánea o secuencialmente atenderlo en proceso, dinámicamente, a medida que va cambiando. Entender qué es una estructura, cómo ha llegado a ser algo de determinada manera, cuáles son sus elementos principales, cómo están organizados dichos elementos, qué relaciones mantienen entre ellos los elementos, etc.. etc... no es algo sencillo. Menos aún si vemos lo que hemos llamado estructura en un proceso de cambio, en una interacción constante con su contexto. Siendo también parte de dicho contexto, no algo sólo separado, aislado.



El otro día, como novedad (al menos aquí en la Facultad de Educación) estuvimos explorando el edificio de "colorines", el aulario de Comunicación, donde se encuentra nuestra clase. La idea era explorar el edificio y notar diferencias en su estructura, distinguir elementos y relaciones entre los
elementos. Pensar acerca de las funciones y razones de dichas estructuras y elementos.



En una siguiente pasada, de manera más concreta, analizamos los cambios espaciales de la estructura, sus partes diferenciadas en relación a cambios continuos (tránsito), cambios más discontinuos pero dentro de un mismo tipo de estructura (diferencias dentro del edificio como un todo) y cambios cualitivos más transformacionales (por ejemplo salir del edificio, la conexión entre dos edificios). Estuvimos reflexionando sobre dónde se inicia una estructura y dónde termina, si hay aspectos transicionales en dicha estructura. La función de los umbrales, esos interesantes elementos que señalan el paso entre dos partes diferentes de una estructura (como los dinteles de las puertas, o por qué no, las ventanas) incluso las pasarelas.



Todo esto finalmente lo tratamos de aplicar a una estructura más compleja: la comprensión de un dibujo, que se va desarrollando poco a poco. Ver de nuevo cómo se podían aplicar las distinciones pero a otro tipo de estructura, más cognitiva, más mental, esto que llamamos "comprensión" o "identificación", "reconocer", etc...

Más adelante le sacaremos partido, espero.

Imagino que lo que más nos interesa a Gloria y a mí, es generar un cambio en la forma de mirar. Incluso generar un sutil cambio al ser consciente de que se está mirando algo de determinada forma. Es fácil atender a lo que se mira, pero no tanto atender cómo se mira o desde dónde se mira aquello.

Toda esta clase fue desarrollándose un poco sobre la marcha, partiendo de una idea inicial de querer explorar qué es una estructura y qué función tiene. Esa manera de estar en clase de manera abierta, a lo que fuera surgiendo fue muy estimulante, al menos para mi (y seguro que Gloria se apuntaría a esto). Además con la posibilidad de comparar a los tres grupos y comprobar cómo variaban a la hora de seguir nuestras sugerencias e indicaciones. Seguir el tipo de conexiones que iban o no haciendo, el sentido que iban construyendo de todo esto.

Además, otro aspecto que también quería destacar de este curso, es que hemos retomado nuestros diálogos sobre la asignatura, nuestros alumnos y nosotros mismos. Me da reparo llamarlo metálogo, porque no se acerca como estructura conversacional a lo que genialmente hacía Gregory Bateson, pero sin duda, nos inspiramos en él y cómo no, en el genial Seminario que tuvimos con Nora Bateson y John McWhirter en el 2011.

Nuestros diálogos van a ser más breves, más sencillos, pero espero que generen conexiones entre lo que hacemos en clase y todo aquello que hay más allá de clase, que nos contextualiza a todos y nos da sentido. Aquí va el primero por si alguien tiene interés ;).

Continuaremos con esta dinámica y a ver hacia dónde nos conduce.

Ante todo gracias a todos por participar.

Alejandro 

viernes, 21 de junio de 2013

Contextualizando el Curso de Verano "Self Creating Learning" "Auto(creando)Aprendizaje" con John McWhirter




Las mentes creativas son conocidas por ser capaces de sobrevivir a cualquier clase de mal entrenamiento. 
Anna Freud



El tema del curso de verano de este año es el de la creatividad. Pero no es un curso más sobre la creatividad, o sobre cómo ser más creativos. Lo interesante de este curso, en mi opinión va a ser explorar cómo creamos y aprendemos mediante dicha creación. O dicho de otra manera, cómo aprendemos cuando lo que aprendemos es nuevo, cuando no hay nadie que nos esté enseñando explícitamente, o cuando para aprender vayamos simplemente a aprender de otros, replicando sin más lo que otros hacen. 

Es relativamente fácil aprender algo y sobre ello innovar. Otra cosa es innovar de por sí. Evidentemente nunca innovamos desde 0, siempre nos apoyamos en la experiencia de otros, a partir de los cuales podemos crear, avanzar, innovar. Pero ir más allá de lo que se ha hecho, ir más allá de manera que lo que se genere sea algo realmente nuevo, creativo y no una mera prolongación, eso es algo realmente complejo. Y según ciertos autores defienden, como Robert Sternberg, la educación formal no siempre nos facilita que sepamos cómo crear. 

Una manera para mi de reconocer que alguien es creativo, es seguir lo que hace, tras un tiempo y comprobar si es fácil de seguir o si por el contrario, empiezan a aparecer algunas novedades que hacen complejo (de nuevo) poder seguir lo que se está haciendo. Que se rompa la familiaridad, los automatismos, que tengas que seguir aprendiendo cosas nuevas, y no sólo productos nuevos, también procesos o nuevas metodologías, incluso maneras nuevas de concebir algo (algo más ligado a la epistemología). 


Esto es algo que he tenido la fortuna de comprobar en vivo junto al menos dos personas: por un lado mi Sensei de Karate, Francisco Tapia, por otro lado, el psicólogo escocés John McWhirter. Los dos no pueden ser más diferentes, así como sus disciplinas, pero los dos se caracterizan justamente por no haberse contentado por seguir repitiendo lo que aprendieron en su día: el Karate Kyokushinkai en el primer caso, la Programación Neurolingüística, en el segundo caso. 

En su capítulo "Behavioral Remodeling: advancing NLP's Linguistic Model", publicado en el libro Innovations in NLP: For challenging times (2011), John describe algo de su historia de aprendizaje en relación a la PNL, como no encontraba la metodología de modelado a partir de la cual Richard Bandler y John Grinder desarrollaron la Programación Neurolingüistica, decidió desarrollarla por sí mismo. Algo a lo que por cierto el mismo Richard Bandler le animó, incluso proporcionándole pistas. Según John "en ese momento, la PNL se había centrado en dos tipos de modelado: el modelado por replicación y el modelado de producto. El modelado por replicación es el que más se ha ejemplificado con el objetivo de 'replicar la excelencia' y se encuentra en el núcleo de la PNL tradicional. Esto conduce naturalmente al modelado de producto, que persigue desarrollar una versión simple de lo que es creado por medio del modelado por replicación- un modelo más fácilmente por tanto de aprender y aplicar. La habilidad de Bandler de replicar algunos de los acercamientos terapéuticos de Erickson, Satir y Perls fue simplificado en técnicas fáciles de seguir. El valor del modelado de producto reside en su efectividad para lograr cambios específicos sin los años de experiencia y la profundidad de las habilidades (de los expertos que servían de ejemplo o modelo). La limitación es la falta de profundidad a la hora de comprender como dichos expertos generaban la excelencia." (posición 1717). Tal y como concluye John, su interés se movió de producir técnicas a enseñar los procesos complejos que subyacían a dichas técnicas. De ahí el interés de no sólo (1) cómo construimos un modelo del mundo, sino también cómo (2) mantenemos dicho modelo, (3) cómo lo usamos y sobre todo, (4) cómo remodelar el modelo, cómo mejorarlo para que funcione de manera más certera y compleja, conociendo incluso cómo (5) modelar dicho remodelar. Sólo la primera distinción de cómo construimos un modelo del mundo estaba incluida por la PNL tradicional, en el resto, John fue mucho más allá para desarrollar su disciplina de Developmental Behavioral Modelling. Desde 1993 integró gran parte de esto en su formación conocida como Systemic Therapy and Consultancy, que muchos hemos tenido la suerte de experimentar. 

Una característica de este curso es que nunca es el mismo. Yo he tenido la oportunidad de hacerlo en dos ocasiones, y lo que se cubría así como cómo se cubría, era diferente, lo que mostraba justamente un ejemplo de la metodología en acción, en un proceso de desarrollo constante. 

Por eso me parece que el curso que este año vamos a poder disfrutar va a ser muy interesante. Poder explorar durante cinco días, procesos centrales, característicos y propios de lo que supone crear, y por supuesto, innovar. Explorar qué elementos son fundamentales en este tipo de aprendizaje, me parece además que resulta cada vez más importante, sobre todo teniendo en cuenta los momentos de incertidumbre que nos está tocando vivir (¿y cuándo de hecho no vivimos momentos de incertidumbre?)

Y vamos a poder explorar estas cuestiones justamente con alguien que ha sido capaz de crear una disciplina nueva, usando y creando distinciones integradas en modelos,  que cumplieran con algunos criterios tales como: ser sistémicas, holísticas, recursivas y desarrollativas (por ejemplo las distinciones de DETALLE, EXTENSIÓN y CONEXIÓN). 

Espero que este curso nos sensibilice a todos mucho más sobre esta cuestión, de manera que podamos seguir practicando el crear nuevas distinciones para hacer un mejor uso de la experiencias que tengamos, cada uno en sus diferentes disciplinas y campos de aplicación. Eso sí, termino con una advertencia final que plantea John en el mismo capítulo:

"Una limitación potencial a la hora de aprender y aplicar la metodología de modelado es el compromiso requerido por parte del aprendiz para aprender distinciones detalladas, modelos y procesos. Con muchas más distinciones y modelos hay mucho que aprender y aplicar (en este momento existen alrededor de 400 modelos formales en DBM). La metodología de modelado no ofrece una técnica simple que pueda usarse para una solución rápida. Un preciso "no saber" cuando empiezas con un cliente es apropiadamente incómodo. Lleva tiempo desarrollar comodidad con esta incomodidad natural, pero es importante hacerlo dado que ello alerta al profesional que no conocen todavía a la persona única con la que están trabajando. Esto va en contra de nuestra educación occidental, en la que saber es bueno y un signo de inteligencia, ¡y no saber significa que eres estúpido! Sistemas simples de clasificación y técnicas son populares, en parte, porque el usuario empieza desde (una posición de) saber/conocer el sistema y sólo espera a ajustar al cliente en una de las técnicas". (p.1969)

Muchas gracias a todos los que habéis mostrado interés por este curso y os habéis apuntado para participar.  Nos espera una semana muy interesante. 

Un saludo

Alejandro


PD: Por cierto, que hacer este tipo de curso pero con el Karate como contenido es algo que algún día tendremos que hacer ;) y estoy seguro que a Paco Tapia le gustaría la idea.